Los niños del cerro Placeres, cureles victimas de su violencia, someten al caracol de las tías de Mazapán en su desgraciado paseo por el patio de uno de ellos. Agustín el caracol sólo quería tomar sol, y sin querer entró en el juego desquiciado de la sal. A otros caracoles, todos parientes de Agustín, los niños les tocaron los cachitos para verlos desaparecer o simplemente les quitaron la conchita.
A Agustín le echaron sal en su camino tornasol.
Esta es la versión que conoce el Bulto Poeta de la historia de Agustín el Caracol de Mazapán, y lleva por nombre El Caracol en Desgracia.
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martes, 28 de octubre de 2008
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